lunes, 8 de agosto de 2011

El titanic de Ricardito


Aguad tercero lejos, Giudici en Ciudad de Buenos Aires con un triste tres por ciento bajo Estenssoro, Stolbizer pataleando y quejándose anticipando su triste performance bonaerense y Cobos desgastado por tanta queja a lo Carrió (otro difunto político a nivel electoral). Y entonces se vienen las primarias y el agua le llega el rancho a Ricardito, al que no parecen funcionarle sus asesores yankis, que creen que con sus videos gay friendly van a convencer al electorado nacional. O diciendo que el colorado (colombiano, heredero de Casa Tía, playboy famoso) va a liquidar la seguridad en el conurbano. O el de Ricardito, diciendo que va a terminar la inflación (!), cuando su padre, su gran maestro y modelo, tuvo que irse echado por la híper.


El domingo se marcará la tendencia para pelearle el ejecutivo al kirchnerinato, tratando de evitar 12 peligrosos años de feudalización K del país. De todos modos, como sabemos, para un peronista no hay nada mejor que otro peronista. Así que ya saben, a federalizar el peronismo y el ejecutivo de una vez por todas, a votar al Eduardo y al chubutense el domingo que este país sólo puede ser gobernado por peronistas y el recambio, se sabe, es bueno para la alternancia democráctica. Dado que el recambio interpartidario por ahora no es posible, dado que todo presidente radical tuvo que huir antes de su mandato, la opción es clara. Duhalde + Das Neves 2011.


jueves, 4 de agosto de 2011

El clima cultural kichnerista


Los artistas porteños son fanáticos del régimen del mismo modo que antimacristas. De la mano de Fito, el progresismo lacaniano (el ala snob de la izquierda caviar que reside en countries y ph’s reciclados al estilo art decó) confirma su gusto hegemónico por el peronismo de izquierda, los “buenos de la película”, una ficción tan bien construida como la supuesta maldad irreconciliable de “los otros”.

Pero aparte de la construcción del amigo 6-7-ochista y el enemigo derechoso y amante de la ópera, lector de Clarín y adicto a TN, ¿cuál es el clima cultural que ha generado el progresismo K y socialista? Sea en San Salvador de Jujuy, en Rosario o en Ciudad de Buenos Aires, la “cultura” para los abogados progresistas o de derecha que se dedican a la política es una temporada de ballet en el Colón, cine francés y eslavo en un festival de cine en el microcentro porteño (con sede en un Shopping pero de carácter “independiente”) o bandas de rock mediocres agitando las banderas de turno. ¿Hay más CULTURA para los gobernantes? Sí, hay ciclos de folklore, jazz, cine nacional, danza y teatro a los que va la misma población de cincuentones/as psicólogos o médicos, tan adeptos a los ciclos culturales de Reiki y los cine-clubs moribundos con directores ilegibles de apellidos impronunciables.

Ok, es lo que hay en esta cultura afrancesada dominada por familias patricias españolas e italianas que siempre se sintieron inseguras de no ser franceses.

¿Pero hay otra posibilidad para hacer o difundir cultura? ¿Hay algo más allá de un magazine político en el prime time como 6-7-8, un programa infantil para los hijos del progresismo caviar porteño como Paka-paka o un canal público con documentales en mal estado de la posguerra y la guerra civil argelina? ¿A quién le interesa eso además de a los propietarios del corredor norte y centro de Buenos Aires que se dedican a profesiones liberales-progresistas y necesitan estar en contacto con el humanismo europeo de ayer y hoy?

¿Cuándo va a haber subsidios en el INCAA para películas que no hagan hijos snobs con culpa de clase por ser de la estirpe de políticos de derecha o empresarios exitosos y polémicos? ¿Todo director de cine subsidiado por el Estado tiene que diseñar sus conflictos dramáticos a partir de treintañeros o cuarentones atormentados que extrañan el diván y a su mamá? ¿Es realmente eso lo que les interesa a ‘las grandes audiencias’? ¿Es Francella un mal actor y Pauls uno bueno? ¿Iorio es mal músico y Fito es un genio? ¿El Instituto de cine, el Fondo nacional de las Artes, la Fundación el libro, la SADE, los teatros nacionales y los museos no deberían financiar otras cosas que las hechas por jóvenes-viejos iguales a las que hacían los jóvenes-viejos hace 50 o 100 años? ¿No es hora de terminar con la vetusta dicotomía de “entretenimiento masivo= norteamericanización o tinellización de la cultura” versus ese “arte serio y europeo y aburrido= almas más sublimes y sensibilidades parisinas para todos”? ¿Los funcionarios de LA CULTURA octogenarios, conservadores y de doble apellido abotonados a cargos estatales de modo vitalicio son la mejor opción para un gobierno peronista interesado en que LA CULTURA (algo que no sea pañales y fideos) le llegue aunque sea de rebote a los que viven en los distintos conurbanos del país?

La única medida peronista a nivel “cultural” de este gobierno en 8 años de gestión fue el Fútbol para todos. Algo que le gusta y le interesa y le da felicidad a “la gente” (es decir a todos los que no son psicólogos lacanianos, poetas, cineastas documentalistas, artistas plásticos de sangre azul, rentistas o hijos de).

El Fútbol para todos es incuestionable, ok. Pero lo que es cuestionable es el reinado vitalicio de Grondona y sus locuras mesiánicas. ¿Pero además del FPT qué más? ¿El Estado está incapacitado para generar “arte o entretenimiento para todos”, “ficción para todos, cine para todos, literatura para todos, televisión para todos? ¿O es que pedir estas cosas para todos son utopías inmorales?

Alguna vez habría que descentralizar la actividad cultural del microcentro y del corredor norte porteño y además darle un “giro” peronista a la actividad cultural. Y no me refiero al ciclo de trasnoche de Fernando Martín Peña pasando películas griegas por Canal 7. Me refiero a la posibilidad de diseñar productos culturales y hacerlos accesibles a la mayor parte de la población posible. ¿O “la cultura” sólo le interesa al 1% troskista y camporista de la población? Si, como decía el viejo Marx, cada clase defiende sus intereses de clase (y así lo hace la clase gobernante), no es extraño que la clase gobernante haga “cultura” para los suyos, según sus sublimes intereses. Hubo en algún momento algo novedoso y hasta interesante en la sovietización de Canal 7 que propuso el gobierno. ¿Pero no es hora de que algún gobierno renueve esta cáscara cultural avejentada y empiece a producir de un poco de arte y entretenimiento realmente peronista y federal para todos?

miércoles, 27 de julio de 2011

La plaga zombie K


   En los últimos años el género zombie se volvió a poner de moda entre los consumidores audiovisuales online. La ontología zombie simboliza algo que nos acerca a cierto fin de época que parecemos estar viviendo. Algo se quebró con el fin del siglo XX, y esto que acontece es como una especie de crisis post parto. El siglo XXI, ese futuro proyectado de algún modo en nuestro imaginario, no es más que un gran desierto de desigualdad, miseria y hambre, conviviendo con el súper lujo (encarnado en muchos casos por la maravillosa juventud K, los nuevos ricos 00), los autos fantásticos, y los viajes a la luna para exclusivos turistas. Entonces los zombies, que es mucho más que una moda apocalíptica como la de los Mayas y su fatídico 2012.

  ¿Qué es un zombieAlgo, que no está, ni vivo ni muerto; una especie de grado cero de la biología. Si hoy el género zombie tiene su revival en la industria cultural (aunque más indie y mainstream), ya no es en su modalidad antisistémica a cierto modo de vivir basado en el consumo (un grito de rebeldía), sino como una sustancia más escéptica, más críptica del estado de cosas que vive el mundo. El final es inminente, los recursos naturales que nos proveen la vida diaria son finitos, los huracanes y los tsunamis nos azotan, la saga Zeitgeist, la ciencia que nos recuerda a cada rato cuándo el sol supuestamente se apagará hasta que todo quede oscuro, y la vida muera para siempre.

 Desde su aparición, el género zombie venía a decirnos en clave alegórica que estábamos alienados (movimientos lentos, estupidez), que comíamos mal y siempre lo mismo  (cerebros=comida chatarra). Una crítica solapada al sistema capitalista y su máquina de producir sujetos en serie. Este género desliza una crítica al american way of life. Sus maestros realizadores han sido George Romero (La noche de los muertos vivos y sus sagas). Los renovadores del género podemos encontrarlos en John Carpenter, Peter Jackson (Mal gusto, entre otras), Soy leyenda, basada en el libro de Matheson, y los dos opus del señor Tarantino (From Dawn till dask y Deathproof). Una de las mejores obras de los últimos años que vienen renovando el género tal vez sea la gran Planet Terror, de Robert Rodríguez. Y en los últimos años, con el boom de las series (que en alguna medida están reemplazando a las películas, como el cuento fue reemplazado por la novela en el cambio de siglo IXX al XX), Darabont creó The Walking Dead, que es una mezcla de La noche de los muertos vivos con Lost (grupo de sobrevivientes con diferencias sociales y raciales tiene que aprender a convivir para no ser devorado por la creciente plaga de zombies que azota las ciudades). 

 La resistencia peronista no-K por momentos parece estar rodeada de la hegemonía zombie como en The Walking Dead. Un mundo en blanco y negro donde, en vez de la clásica dicotomía que dividió a los argentinos en gorilas rentistas versus trabajadores (y así lo hizo crecer), los kirchneristas han logrado instalar una nueva oposición propia del progresismo intelectual, blanco y acomodado aferrado al poder: kirchneristas versus antikirchneristas (no importa si sos pobre y peronista o rico y neoliberal: si estás con ellos sos 'un compañero K'; si no sos nazi o 'das asco'). Por eso primero en las primarias y después en octubre tenemos como argentinos una oportunidad y tal vez un deber: volver a darle carta blanca por cuatro años a los que dirigen este país alentando la plaga zombie K que viene avanzando por las calles de Puerto Madero con banderas de La Cámpora o poner en el Ejecutivo a peronistas de verdad, preocupados por el bienestar de la gente, creando trabajos genuinos y dando seguridad en todos los barrios, escuchando a los que piensan distinto e industrializando el país, que es una de las deudas pendientes que tienen los políticos y empresarios con su país.


jueves, 21 de julio de 2011

Misfits, o qué pasa si mezclás La naranja mecánica con X-Men



Misfits es una serie inglesa que arrancó en el 2009 sobre un grupo de jóvenes delincuentes que son condenados a hacer trabajo comunitario en un centro de asistencia social de los barrios oscuros del sureste de Londres (donde se filmó y sucede gran parte de La Naranja mecánica). Todo parece rutinario hasta que el rayo de una tormenta eléctrica les da extraños superpoderes.

Partiendo de la misma premisa de X-Men (personas normales con poderes extraordinarios), los sutiles realizadores de Misfits generan algo interesante: sin perder ritmo narrativo, se las arreglan para ser contemporáneos trabajando problemáticas de género, edad, sexualidad, raza, clases sociales y nuevas tecnologías. Buenos recursos, guiones, foto y actuaciones + problemáticas contemporáneas + buen soundtrack post-punk. Muy recomendable.

¿Lo mejor? El personaje de Kelly, chica mala de pub londinense de barrio popular, interpretado por Lauren Socha.



Le vendrían bien unos Misfits al primetime de la tv pública o unos superhéroes a Buenos Aires, ¿no?

¿En qué canal? Cuevana, Series yonkis o cualquier página decente de descarga o streaming de series y películas.

miércoles, 20 de julio de 2011

Y entonces llegaron las series: Hung



Y hubo un día en que el cine se anquilosó, en los grandes estudios quedaron sólo los viejos conservadores californianos haciendo los mismos melodramas de siempre y la gente capaz y con espíritu de renovación empezó a trabajar en un canal pre-pago llamado HBO. Este equipo de gente, más o menos estable, dio los mejores relatos de los últimos años: desde Los Soprano a The Wire y Treme, pasando por Curb your Enthusiasm (del ex-Seinfeld-Larry-David), Extras (de Gervais y Merchant, los creadores de The Office), la carcelaria Oz, Six Feet Under (del ex dramaturgo y ex American Beauty Alan Ball), la sutil Mad Men, hasta la scorsesiana Boardwalk Empire (con el versátil William Macy, una especie de Tony Soprano de los años 20').

Después de todas esas contundentes obras, ahora llega la gran Hung, producida por el genial Alexander Payne (About Smith; The Election; Sideways). Hung trata sobre un profesor de educación física que trabaja en un colegio secundario, divorciado, con dos hijos adolescentes problemáticos y muchas deudas, que decide tratar de hacer algo de plata con la única herramienta que tiene: su pene extra large. Pero probablemente lo mejor de estos 16 capítulos sean la maravillosa Jane Adams (recordada aquí por la potente Happiness, de Todd Solondz), que encarna al personaje de la feminista Tanya Skagle: poeta treintañera, soltera, administrativa en una gris oficina donde es maltratada y donde teme pasar el resto de sus días. Para poder escapar de este trabajo esclavo genera dos estrategias: fabricar panes saborizados con poemas plastificados adentro, y ser la cafisishio de su amigo y ex amante, el profesor de gimnasia que decide prostituirse.

Lo mejor del indie de los últimos años viene en formato serie. Y por suerte está Cuevana e Internet para socializar los contenidos de HBO a los que hasta hace unos pocos años sólo podían acceder algunos privilegiados.

Extras: 2005-2007
Hung: 2009-2010

¿Cuál es la gran enseñanaza que podemos recoger hoy de HBO? Que los grandes siempre saben cuando retirarse y dejar lugar a otros en la grilla de programación.

Moyano, Grondona, Tinelli, Suar, Quevedo, Fito y otros argentinos hegemónicos, que sólo miran lo que hacen ellos, podrían aprender bastante de estas nuevas formas de hacer obra.

¿Alguien va a parar a la patota de la UOCRA?



¿Alguien será capaz de frenar el poder creciente y hegemonizante del Brujo Moyano? 


Acá un buen texto de No es peronismo pop sobre los hechos de hoy: el ataque de la UOCRA a Das Neves en Bahía Blanca.

En ese sentido, me parece un gesto muy saludable que la patota de la UOCRA ataque a Das Neves, uno de los pocos referentes peronistas que se enfrenta a las mafias sindicales.

Vamos Huguito Moyano y Humbertito Grondona, como decía mi abuela: ya están grandes, chicos, hay que circular!

viernes, 15 de julio de 2011

Caicedo

Ayer en Twitter Caicedo era Trend Topic. Me ilusioné, pero hablaban de un jugador de fútbol. No de Andrés, el escritor colombiano que dijo que vivir más de 25 años era una vergüenza y lo llevó a cabo. El escritor que ponía antes la acción, después la reflexión. El escritor maldito que nos enamora de la música y de la vida intensamente vivida. El escritor que no sabía que era peronista.

Lamentablemente, lo leemos poco. Acá les dejo un link a uno de sus libros, "Angelitos empantanados". Disfruten.

jueves, 14 de julio de 2011

Deslealtad nakanpop

Está muy bien este blog. Lo descubrí buscando algo sobre peronismo y pop, y ahí me crucé con esta nota en la que me enteré del nuevo apodo de Buzzi en Chubut: "Cambiasso".

Parece que, a minutitos nomás de que Das Neves le prestara todo su capital político, Cambiasso Buzzi no sólo decidió no apoyarlo en la fórmula presidencial con Duhalde, sino que, dice, "teme" que en Chubut no haya una transición ordenada.

¿¡¡?

Como si tuviera el culo sucio, Buzzi se ataja; dice en AM530: "la verdadera lealtad es actuar de acuerdo a las convicciones". Ja ja. ¿Otro más que adopta el modus operandi kirchnerista instalado por Néstor?

Pero, claro, si ya lo dijo el General, ¿no? La lealtad, esa moneda escasa...



martes, 12 de julio de 2011

kirchnerismo y estupidez

Hoy, los amigos kirchneristas de la cultura no nos dieron descanso.

Desperté con la contratapa de Fito Páez en Página/12, ese diario que creó un gordo que hoy también, al igual que el medio que creó, da vergüenza ajena. No haremos comentarios sobre el tinte fascista del artículo: den click en el link y saquen sus conclusiones.

Fito,
el intelectual Fito,
dice en su nota que la mitad de Buenos Aires (la que votó a Macri) le da asco. Aunque lo correcto hubiera sido que diga que el 72%  de la ciudad de Bs As le da asco. Porque los que le damos asco, a Fito, somos los que no votamos al doblemente perdedor Daniel Filmus. Al loser, futuro embajador de Sudán del Sur, soldado K, Filmus.

Fito dice otras cosas. Dice, por ejemplo, que la gente que no votó por Filmus es "gente sin swing".
Ahí, como leí hoy en algún lugar, se condensa toda la estupidez del kirchnerismo. Un kirchnerismo que cree que Evita es una pin-up girl, que nos guía desde las alturas un Eternauta, que Perón es pop.

Triplemente ofendida, Fito, me siento: porque no voté a Filmus, porque soy peronista, y porque soy una persona educada.

PD. y después de la carta de Fito, tuve el horror de cruzarme con esta otra, de Pablo Ramos, un escritor  que, hasta hoy, tal vez podía ser leído.
Un escritor que se mofa de tener faltas de ortografía, que iguala a Luis Miguel con Leonard Cohen, que quiere perder lectores... y todo en nombre del (¡ay! ni lo puedo decir)...

ESO NO ES PERONISMO, amigos.
Esto es otra cosa. Una cosa que, como dijo Einstein, es la única casi infinita, junto con el universo.

Sí.
Esa cosa no es el peronismo.
Esa cosa es la cosa que hoy los kirchneristas se disputan alocadamente.
Esa cosa, amigos, es la estupidez.

viernes, 8 de julio de 2011

woody allen y kirchnerismo

Anoche fui con mis amigos kirchneristas a ver "Medianoche en París", la última de Woody Allen. Si no la vieron, les recomiendo que lo hagan. Cuando terminó la película, las opciones culinarias se polarizaron: chori a la costanera (estábamos en Puerto Madero), o subirse a los autos y comer algo en la casa de alguno.

¿Vieron el frío de cagarse que hacía anoche?

Por eso, yo propuse pedir sushi y tomar vino en la casa de Iván, uno de mis amigos camporistas. Como hacíamos todos los jueves antes de la primavera.

Pero el voto de la mayoría nos llevó a extender la farsa hasta el límite del congelamiento. El choripán al aire libre nos duró poco. Rápidamente, nos trasladamos al auto de Juan, estacionado pero encendido, con la calefacción prendida, cerca de la Reserva, en Costanera Sur. El Sur. Ese simbólico en disputa.

En el auto, chorreando grasa y migas sobre su Levi's, Juan dijo: 

- Es la película más peronista de Woody Allen.

Me atraganté con un pedazo de chori chicloso. Malena me palmeó la espalda para que escupiera, Iván me levantó los brazos. ¡Respirá, respirá! ¿La película más peronista de Woody Allen? Pedí agua. No sabía por dónde empezar a morder mi asombro. ¿Alguien dijo peronista y Woody Allen en la misma oración?

- Cuando le hace decir a Hemingway... ningún tema es terrible si la historia es verdad...

¡Fitzgerald! ¡Cole Porter! Los Campos Eliseos... El choripán de Rodin... 

- ... si la prosa es limpia y honesta... Si es verdad... Woody Allen agarra el período más elitista, del arte más oligarca, en la ciudad más refinada del mundo, y hace una historia honesta y popular. Esta película puede verla mi tío Roque y pasarla bomba. Y no terminó el secundario. ¿No vieron cómo se reía la gente en el cine? Remember que estamos en Puerto Madero. Gente de plata pero bruta...

Alguien me pasó la cerveza. Pintó la risa. Juan no estaba hablando en serio. O sí. Era parte del ensayo kirchnerista de la cultura y del ensayo cultural del peronismo. Era verdad, porque era real. Pero era un chiste. Y mientras le daba un último trago a la Heineken pensaba en mis amigos. En qué cosas unían a mis amigos camporistas egresados del Buenos Aires con Florencia Peña. En cómo daría Flor Peña en un protagónico de la próxima de Woody Allen.